Llevo 27 años pensando en este día. Llevo años tirada en la cama planeando con ella a quién invitaría, que canción bailaría, hablando de las cosas que nos habían gustado de otras bodas...y llevo desde noviembre del año pasado que mi vida giraba en torno a los preparativos de la boda: el vestido, la iglesia, el sitio del banquete, zapatos, despedidas...
Y me tocaba leer un discurso que los novios me pidieron que hiciera en la iglesia y que no os podéis ni imaginar la ilusión que me hacia porque era hablar de su relación, de cómo yo he vivido todo desde el principio, de cómo mi cuñado se ha convertido en un hermano siempre al pie del cañón (él, su familia, sus amigos...)
Pero esta vida me dio suerte con mi familia, con mi gente y me hace ser muy muy feliz pero me da palos que a veces me cuesta mucho mucho asumir.
Y así me pasó el sábado. Todo iba bien, vestí a mi hermana de novia, llegamos a la iglesia, me dio tiempo a llorar de la emoción...pero me desmayé y me perdí la boda de mi hermana. Intento escribir este post de la forma más animada posible pero hoy no puedo y lo siento de corazón pero estoy totalmente derrumbada. Como ya os he dicho llevo toda la vida esperando este momento y me lo he perdido y no es justo. Porque mi hermana y yo no somos simples hermanas, somos súper hermanas, de las que no podemos vivir la una sin la otra y sí por alguien me duele haber fastidiado el día es por ellos aunque sé que su gente consiguió hacerles disfrutar del día aunque yo se lo estropeara. Lo siento chicos.
Quiero aprovechar desde aquí para dar las gracias a Ernesto, que ya tiene un Máster en cómo atenderme; a su familia que estuvo ahí al pie del cañón; a mi familia que como siempre sonríen ante la adversidad e intentan animarme y organizan una comida familiar sólo pra cotillearme las cosas de la boda y hacerme partícipe de todo; a todos los que os acercasteis al hospital (Maca, María, Artur, Tia Esther, Carlos...)
Y a los que por medio de whats app, llamadas...seguís estando ahí.
Porque yo no me enteré pero tengo un equipo de médicos, enfermeros...que fue desmayarme y atenderme enseguida. Sólo siento que estaba sentada entre mi abuela y mi prima la pequeña (que se pensó que me desmayé del calor) y las asusté.
Pero bueno, aunque siendo sinceros estoy hecha una mierda porque nadie me puede devolver el día, hay que mirar el lado bueno y es que, lo primero, Marta y Gorka se han casado y son felices y eso es lo principal; que tengo alrededor a un montonazo de gente que me puede atender y que me recupere; que lo que me ha pasado (aunque mañana voy a ver a mi oncóloga y ya me explicará todo bien) no es que la enfermedad haya avanzado, sino que es fruto del estrés vivido estos días y de todo el ajetreo. Pero que me quiten lo bailao porque ese ajetreo lo he vivido con Marta.
Y pensándolo bien menos mal que no me sé marujeos de la boda porque igual os lo hubiera contado todo aquí y no hubiera tenido tanta gracia...
Y a pesar de mi pena y que a día de hoy no encuentro consuelo...Ernesto me jura y me perjura que la boda de Marta se va a volver a celebrar así que a todos los invitados: no guardéis los tocados ni los trajes porque sí Ernesto se empeña...algo haremos fijo (y yo sólo de pensarlo...me da por sonreír!).
Y gracias a mis médicos, ellos saben que tenerles es muy importante!! Y a mi oncóloga que mañana quiere verme por achucharme, y a mi psicóloga por tener paciencia conmigo...
Y a los que no os cojo el teléfono o no os contesto a los whats app...paciencia, volveré!! Pero dadme unos días que reconozco que estoy flojilla de ánimo y necesito un tiempito!!
Y aunque el resumen de la boda de Marta y Gorka me hubiera gustado que fuera de otra forma tendremos que ir asumiendo las pruebas que la vida nos pone, y esta es otra más...pero gracias a todos los que me dais la mano para ir superando las adversidades porque sí consigo sonreír...es porque estáis a mi lado e intentáis animarme...gracias de corazón, vosotros sabéis quienes sois.
Ah! Y que vivan los novios!! Los más bonitos que yo he visto jamás!! Os quiero pareja






