lunes, 30 de diciembre de 2013

Mi nueva quimioterapia

El día 23 empecé con mi nuevo tratamiento de quimioterapia. A diferencia del tratamiento anterior esta vez los ciclos serán cada 28 días y los efectos secundarios también cambian (no se me caerá el pelo pero me afectara a la piel y me darán náuseas).

El viernes pasado tuve mi cita con mi oncóloga quien como siempre me explicó de la manera más clara posible las razones del cambio de tratamiento, los efectos secundarios...y si ella cree que es lo mejor para mi pues yo me tiro a la piscina sin pensarlo.

Como me imaginaba que a lo mejor después de la quimioterapia no estaría yo muy católica como para comprar amigos invisibles y demás enganché a mi papi para que nos fuéramos de compras navideñas antes de la quimio (que yo soy muy previsora oigan). Entonces en mitad de mis compras me llamó mi oncóloga para decirme que como seguía bajita de hemoglobina necesitaba una transfusión de sangre.

Nota: No soy nadie para pedir esto pero ya he dicho muchas veces que es mi blog y digo lo que me apetece. Si en algún momento podéis DONAD SANGRE que además creo que te regalan un bocata y es la manera más generosa de ayudar a alguien, porque nunca sabemos cuando vamos a necesitarla nosotros...

En fin, estaba yo antes de empezar con el tratamiento en la fila de petición de citas porque necesitaba las dichosas pegatinas identificativas que se me habían acabado. Empecé a sentir que una chica no paraba de mirarme y observarme pero yo no sabía quien era. De pronto la chica se acercó a mi padre y le preguntó si era profesor en enfermería y le explicó que ella era enfermera y que su cara le sonaba porque había sido su profesor. Entonces se giró a mi y me dijo "y ahora nos encontramos aquí, me acaban de diagnosticar cáncer de mama". Creo que con palabras no podría explicar la cara de miedo y terror que tenía esa chica, estaba asustadisima y si le unimos a eso que a mi me gusta más meterme en un berenjenal que otra cosa...no os sorprenderéis si os cuento que me puse a hablar con ella como si nos conociésemos de toda la vida. "Yo llevo desde febrero y sólo puedo decirte que lo más importante es que intentes estar animada y que vas a poder con todo, ya verás" y de ahí hablamos de los miedos que tenemos las mujeres en estos casos: la peluca, las cejas, maquillarnos...
Me dijo:"si tú estás guapísima, si te has pintado y todo" y yo la contesté:"yo no salgo de mi casa sin pintarme el ojo ni aunque me paguen".
Me dio vergüenza hablarle de mi blog pero estoy deseando encontrármela de nuevo para hablarle de él y sobre todo porque no quiero que tenga miedo, porque esto no es fácil pero si se puede vivir con ello. Una nueva compañera de aventura. 

Y ya empecé con mi nueva quimio. Esta vez les tocó acompañarme a Elvi, quien al verla aparecer entre los pacientes consiguió que ya no se me borrara la sonrisa de la cara y quien cuando la llamé para decirle que tenía que empezar con un nuevo tratamiento me dijo:"Cómo estás? Porque yo tengo un enfado..." (gracias por enfadarte tanto porque esté malita); Mariu, que aguantó 6 horas conmigo como una jabata (y gracias a unos sandwiches que nos trajo ni mami). Gracias a su creatividad infinita, en un momento que nos quedamos solas me dijo:"Olgui, te cuento un secreto?? Lo que te están inyectando son SUPERPODERES" y consiguió hacer de ese momento algo mágico. Y luego es que la niña es graciosa porque también me dijo:"Oye, si aquí estamos como en un bar". Eres grande Mariuti.
Como aparición estelar y con ramo de flores incluido Guillo que entra en oncología y pregunta por mi como si yo fuera ahí la jefa y quien decidió que grabáramos un video y nos riéramos mucho mucho. Que se fue a comer y volvió. Eso es querer estar conmigo y lo demás son tonterías.

Y por último las visitas de quienes están trabajando y se escapan a darme un achuchón. Mis chicas Lola (con dos galletas que ponen bueno a cualquiera), Carmen e Inma quienes ya con su sonrisa me hacen encontrarme mucho mejor; Frida que puede hacer un mes que no la veo pero me resume su vida con mucho cariño y risas; y mi Carol, que fue una sorpresa y casi me la como cuando la vi.

Y no quiero olvidarme de decir que cuando me estaba dando el tratamiento entró Marta (una de mis enfermeras por la que siento debilidad) y me dijo "Olga, ha llamado tu doctora, que si necesitas cualquier cosa tiene su email a tu disposición las 24 horas" 

Un olé para mi oncóloga porque es la mejor!! Eso es implicación, cariño y arte.

Y por último, les tocó a mis papis quienes se encuentran a 1 km a la redonda inventándose recados, dispuestos a acudir a mi lado en cuestión de segundos y cediendo los ratitos de quimio al resto de gente.Y cuando terminé, como me encontraba bien...cogí a mi Ernesto y me lo llevé a un centro comercial para terminar con mis compras de amigo invisible (porque con él me voy al fin del mundo que sé que cuidarme me iba a cuidar)

Y mañana os sigo contando como han ido mis días navideños, que no quiero que los posts se os hagan largos.
Pero os voy deseando que paséis unos días muy muy felices y que disfrutéis como nunca y os aseguro que el año 2014 va a ser genial.



Después de ver estas fotos dudaréis de que me estuvieran poniendo la químio pero si, estaba en pleno tratamiento.

Y luego quiero que veáis esta campaña, que me la enseñó Mariu y entenderéis lo de los superpoderes...







martes, 24 de diciembre de 2013

Construyendo mi túnel

El otro día en una conversación con mi médico Luis mientras esperábamos a que me hicieran la biopsia de mama me contaba que un amigo suyo, tras pasar una mala época de salud, comenzaba a ver la luz en el túnel. Yo, tras una semana horribilis que ahora os contaré, sólo pude contestarle "yo no tengo ni túnel Luis así que como para ver la luz".

Porque señores, anuncio: va un post de los de kleenex y dolor de tripa, pero tengo que contarlo.

La semana pasada fue una semana mala. Sinceramente después de dos meses de descanso de la quimioterapia y con lo bien que me encontraba estaba casi convencida de que no volvería a los ciclos de químio hasta el 2014. El martes pasado tenía consulta con mi oncóloga y pensando que iba poco más que a felicitarle las fiestas me encuentro con malas noticias (o digamos mejor con noticias que nos obligan a actuar).

El tac da resultados estables pero con alguna pequeña variación que obliga a mis oncólogos a decidir que abandono el ensayo clínico en el que participaba (y yo me sentí como la expulsada de la casa de Gran Hermano).

Y llegan los miedos, un acojone que no te deja ni pensar y que te ahoga (perdón por la expresión). Más cambios? Por qué? Ahora? Pero por qué el puto cáncer no se va a su pueblo a pasar las fiestas cómo hace todo hijo de vecino y me deja en paz?

Nota: Soy de las personas que le encanta la Navidad y todo lo que tiene que ver con ella. Me encantan los regalos, me encanta decorar la casa, me encanta juntarme con mi familia, me encanta la excusa para sonreír a todo el mundo, me encantan todas las cursiladas y este año quería demostrarle a la enfermedad que ni ella ni nadie podía evitar que yo cerrara el 2013 con una sonrisa y me ponga nerviosa por saber qué me traerá el 2014, que estoy convencida de que será bueno.

Pero hay veces que no puedes y punto. Porque tu doctora te habla de una nueva biopsia, de otra biopsia en la médula, de más análisis, de un nuevo tratamiento de químio y aunque la miré y le pregunté "tú estás preocupada?" y ella me respondió con una mezcla de cariño y entereza que sólo ella sabe "No Olga, pero vamos a seguir luchando contra el tumor y ahora con un nuevo tratamiento, que no se lo espere, para ganarle" hay veces que el miedo no te lo quita nadie. 

Y también le pregunté a Luis qué pensaba él y que sí nos preocupábamos, y mi hermana habló con sus compañeros de trabajo y amigos que conocen la enfermedad y todos me explicaban que era normal el empezar un nuevo tratamiento...pero insisto, aunque hubiera venido Sergio Ramos y Bisbal a dúo a decirme que no pasa nada yo seguía con mi angustia...que crecía por las noches cuando en mi habitación no tenía a mi padre, a mi madre, a Ernesto o a Marta cogiendo mi mano.

Una mezcla de miedo y enfado que no te deja ni respirar.

Porque cuando pasas un día así no quieres whats app, no quieres llamadas, no quieres que vengan a verte, no quieres preocupaciones ni compasiones...sólo quieres un ratito para llorar y yo soy de las cabezonas que me quiero encerrar en mi cuarto. 

Y llega el día de la biopsia de mama y yo llegué del brazo de mi séquito porque ríete tú de un papa gitano que yo me planté con mi madre, Marta, Ernesto y Luis. Y como a chula no me gana nadie durante la biopsia estábamos en el cuarto el doctor que me la hizo, la enfermera que le asistía, una enfermera que entró a mirar, mi oncóloga, otra médico, Pilar la supervisora de enfermeras que me masajeaba los pies para tranquilizarme y me daba mucho gustito y mi Luis del alma para echarme un guiñito cada vez que le miraba porque me dolía. Y cuando más angustiada estaba deciden ponerse a hablarme de Ernesto y a decirme que tengo un tesoro de novio, siempre acompañándome, loquito por mi y guapo guapo (una ya lo sabe y aunque tuviera un médico hurgándome la tetilla y estuviera preocupada por los resultados pues me sentí orgullosa de mi gordi y no pude evitar sonreír).

Y de ahí a ponerme el zometa, y de ahí a dejarme abrazar y achuchar por todas mis enfermeras y auxiliares que me prometían que todo iba a ir bien.

Y al día siguiente la biopsia de médula o prueba más horrible que me he hecho en mi vida. Y como mi madre no podía acompañarme porque tenía cita mensual con su oncólogo (en mi casa no nos libramos de na) está vez dejé el turno a mis chicos (mi padre, mi chico y mi Luis). Públicamente quiero decir que por mezcla de apuro por no molestar, porque a veces me equivoco y no hago las cosas bien y porque tengo la cabeza en Shangai no avisé ni a Lola, ni a Carmen ni a Inma para que me acompañaran (lo siento chicas).

Y aunque podría alargar este post doscientas líneas más explicando las molestias que pasé con la biopsia, que parecía Chiquito andando por la calle, y muchas cosas más no pretendo aburrir sólo contar mi experiencia.

Y aunque no soy nadie para dar consejos hoy me sale del pie daros uno a quien me leéis y estáis pasando por lo mismo: NO LO HAGÁIS, NO OS EMPEÑÉIS EN ESTAR SOLOS PORQUE LOS QUE NOS RODEAN SON NUESTRA ESTÍMULINA Y QUIENES NOS AYUDAN A CAVAR EL TÚNEL Y AL FINAL VER LA LUZ (aunque yo sigo en la fase de pico y pala).

Mis padres y mi hermana pasando por alto mis gritos, contestaciones y mal genio; mi amiga Maca plantándose en mi casa porque para chula ella y sus mil locuras e historias que me hacen no explicarme como siendo tan diferentes es tan imprescindible en mi vida; mis amigas pisándose la conversación unas a otras y consiguiendo imaginármelas igual en cualquier parte, en el hospital, en un bar, en una casa...JUNTAS Y MARUJEANDO (Porque yo soy Mahoma y ellas mi montaña); mis amigas de Rivas planificando a escondidas su aparición sorpresa y haciendo de mi cuarto un improvisado bar con consultorio psicológico incluido; mi tio Jesús perdonando que olvidara su cumpleaños casi echándose él las culpas por cumplir años un día no muy adecuado para mi; mi tia Mar por darme consejos como solo ella sabe para ver las cosas de otra forma y disfrutar de manera diferente las Navidades si como siempre no se puede; a mis tíos malagueños por "pasar a verme" (me dejasteis sin palabras pero con muchas fuerzas); a mis padrinos por venir a verme desde Alicante, a todos mis primos por cada llamada, whats app, por hacerme sentir tan importante como para cambiar sus planes o aparcar sus preocupaciones por preocuparse por mi y a Mara por sus dibujos; a Paula Pernas (que tengo muchas Paulas) Nerea, Raquel, Maca y Elvi por romperme la oreja el viernes y aguantar los lagrimones; al doctor estimulina por recordarme que me quedan fuerzas; a mi cuñado por llamarme y llamarme y hacer conmigo un trato; a Marc porque hablar con él da un gusto; a mi abuela Milagros por perdonar cuando tengo semanas malas y la tengo más abandonadita y cuando la pido perdón decirme "ay mi vida, si a mi papá me llama y con que me diga que estás bien yo tranquila y además si nos vemos enseguida"; a mi abuela Fufu por todo el amor y el cariño que me manda cada vez que hablo con ella y porque sé que le encantaría estar más cerca; a mi abuelo Jose María por no parar de repetirme que lo más importante es que no se me borre la sonrisa porque con mi sonrisa puedo con todo; a mi tío Carlos por tumbarse conmigo, por cenar en mi cuarto: y a Ernesto por no flaquear aún, por estar al pie del cañón, porque me sigue viendo preciosa con o sin peluca, 
porque lo está haciendo tan bien...

Y a todos los que me escribís en el blog cosas tan bonitas...GRACIAS! No hay palabras para explicar todo el ánimo que me transmitís. Prometo que os contestaré.

Y a los que no he mencionado...no os enfadéis que ya he tenido mala semana como para cargarla más y me quedan muchos posts.

Y por último a ti, que aunque ahora sé que me cuidarás desde el cielo no sabes lo que me ha dolido que te vayas tan pronto, no es justo. Pero ahora voy a luchar por ti y por mi.






lunes, 2 de diciembre de 2013

Marta


Llevo casi desde que empecé con esto del blog queriendo hablar de ella pero buscaba el mejor momento sin darme cuenta que ella hace que ése momento sea cada día.

Mi hermana y yo no somos gemelas porque ella decidió venir al mundo dos años y medio antes y porque es alta, delgada y un absoluto bellezón. Pero somos gemelas de corazón porque yo no puedo vivir sin ella.

Creo que toda su vida ha cumplido a la perfección su papel de hermana mayor. Desde que tengo uso de razón recuerdo a Marta protegiéndome. Ella siempre ha sido mi Pepito Grillo, esa personita que ponía cabeza a mis mil locuras y si no...pues se convertía en la mejor de las compañeras. Esa incansable compañera de juegos de pequeñas, de risas, de salidas nocturnas y fiestones, de conversaciones interminables cuando nos íbamos a la cama, creo que es la persona que más lágrimas ha secado y también la persona con la que más me he peleado, me saca de todos los líos en los que me meto, es la dueña de la mayoría de mis recuerdos...

Y como no podía ser menos, ahora se está comportando como todos sabíamos que lo haría, siendo la mejor nutricionista, médico, psicóloga, consejera...Porque quien tenga el gusto de tener a Marta en su vida sabe a lo que me refiero. Porque Marta es buena, y se da a los demás sin esperar nada a cambio y con una entrega total.

Cuando me diagnosticaron que tenía cáncer pensé en que esto la haría sufrir y lloré mucho más...Cosa que ella aún no ha hecho delante de mi y sé que es porque sabe que si la veo llorar me hundo.

Y a pesar de que ya lleva un tiempo independizada no duda en venir a dormir conmigo en mi cama porque desde pequeñas solucionamos así nuestros miedos, DURMIENDO JUNTAS, de la mano...

A medida que voy escribiendo el post y quitándome los lagrimones sólo me vienen buenos recuerdos...Como aquella vez en la que mi madre nos echó de casa con 10 y 12 años porque no nos tomábamos la sopa y sólo reíamos, las mil veces que le he dicho "vale, yo se lo digo a papá pero tú vienes conmigo" (como si que ella sujetara mi mano iba a quitar importancia a lo que habíamos hecho), por las veces que hemos salido de fiesta y ella era capaz de cambiarse de ropa sólo para que yo fuera más a gusto, los viajes a Guardamar y a medio mundo, nuestras fiestas...

Cuando me fui a Inglaterra ella fue la que decidió ir conmigo y que conociéramos Bristol juntas y si a alguien eché de menos allí fue a ella.

Es tan tan guay lo que nos une que todos mis amigos la adoran y los suyos a mi me encantan.

Porque estamos tan unidas que yo tuve mi papel importante en que empezara con mi cuñado...

No puedo darte las gracias de ninguna forma, sólo puedo prometerte seguir haciendo el camino juntas y llenar esta vida de inolvidables recuerdos...JUNTAS.

Gracias por cada día...

Te quiero Martuki






sábado, 30 de noviembre de 2013

Mi gente del Hospital

Este post llevo queriéndolo escribir desde hace muchos muchos meses y me hace mucha ilusión porque es mi pequeño homenaje a esas personas que desde que empecé esta aventura han formado parte de mi día a día y que se han convertido en personas sin las que esto no hubiera sido tan llevadero.

Me siento orgullosa de la gente que forma parte del equipo de Oncología del Hospital Gregorio Marañón. No sé si es muy correcto que en este post de nombres pero llega un momento de tu vida que...que te da igual lo que vaya a decir la gente y necesito hacer esto. Porque igual ellos no son conscientes de lo mucho que ayudan a los pacientes, de lo importante que es que te llamen por tu nombre, que te sonrían, que te cojan de la mano...

En primer lugar quiero dar las gracias a Toñi, una compañera de mis padres que aunque no trabaja en oncología se prestó voluntaria desde el principio para sacarme ella las analíticas y que no sólo me evita las colas de oncología si no que hace que tengamos tan buena conversación mientras me saca sangre que ni me doy cuenta.

Luego está todo el equipo de investigación. Creo que de Teresa ya os hablé en algún post y el cariño que la tengo es increíble porque fue con quien empecé y quien vivió el principio de todo. Todos los que forman el equipo aunque no trabajan conmigo son super majetes y siempre tienen una sonrisa para los mil pacientes que entramos a todas horas con mil dudas y con 200 papeles en la mano. ¡Gracias por esas sonrisas! Y en ese equipo está mi Ana, quien coordina mi estudio y se encarga de darme cada mes todos los cuestionarios, volantes y papeles que debo rellenar. Y entre las dos nos conseguimos entender y llevar esto de la mejor manera posible. ¡Gracias Ana por tu cariño y dedicación!

No pretendo molestar a nadie pero tengo una debilidad, las enfermeras de investigación, Magda, Carol y Tatiana. Con Magda no he coincidido mucho pero son de las personas que sin haberlas tratado mucho sabes que son especiales.

Tatiana y Carol son mis hadas madrinas (así las he apodado cariñosamente). Tatiana es la supervisora y desde que la conocí me conquistó. Creo que tan sólo había pasado una semana desde que sabía que tenía cáncer cuando nos vimos por primera vez. Todo me daba miedo, todo me cagaba y entonces tuve mi primera consulta con ella y con una entereza y un convencimiento abrumador me dijo "Vale, tienes cáncer pero nadie ha dicho que no vayamos a luchar contra él. Porque puedes. Porque es una putada pero también lo es un infarto de miocardio que zas te deja ahí y ni te da la oportunidad de luchar". ¡Caray! No tengo palabras para explicar la fuerza con la que salí de su despacho. Aquella mujer me había transformado. Entré en su despacho hundida y salí diciéndole a mi madre "no te preocupes que menos mal que tengo cáncer y no un infarto de miocardio".(Olgada del día) Y entonces decidí luchar. Y cada mes cuando tengo consulta con ella sé que nadie conseguirá animarme como ella. Porque ella como nadie me dice el más convincente "eso es normal" cuando le digo preocupada que algo me duele. Porque nadie como Tatiana consigue que me seque las lágrimas corriendo para contestarle un "ya lo sé" cuando me dice que todos sabíamos que esto iba a ser difícil, y porque nadie como ella me lleva a su despacho para que me desahogue la semana pasada cuando llegue preocupadísima al hospital por una tendinitis.

Y mi Carol. Carol es la bomba. Carol te sonríe. Carol te abraza. Carol adora su trabajo y sabe como tratar a los pacientes. Carol me mola y me encanta tenerla cerca. Me hace sentir especial no sólo por lo que me escucha y me aconseja si no porque si voy al hospital y no me paso a verla se enfada...¿se puede ser más mona? Y porque cuando me pregunta "Olga, ¿cómo estás?" sé que lo hace porque le preocupa de verdad.

Por otro lado están las enfermeras de Oncología. Las que se encargan de pincharme, de estar conmigo durante el tratamiento, de hacerme los electrocardiogramas...Y todas ellas están encabezadas por su supervisora Pilar. Ya os he hablado en otros posts de ella porque estuvo a mi lado cuando me hicieron la biopsia, porque cada vez que me ve me da un abrazo que me encanta, porque es la dulzura hecha mujer...

Y luego están todas las demás enfermeras que simplemente son maravillosas. Porque me tratan con un cariño que jamás les podré agradecer lo suficiente, porque se preocupan siempre por darme una habitación para que me de la quimio más a gusto, porque cuando dejé de ponerme los ciclos de quimio me puse triste por no verlas semanalmente, porque cada vez que te cambian un botecito te sonríen, te dan conversación...Porque Rosabel me llama "mi chica" y me encanta, porque Marta me hace sonreir siempre, porque se saben mi nombre y yo me dejo más de uno pero gracias a Toñi, Ale, Carmen, Mercedes...Yo creo que son enfermeras de otra pasta y son un encanto. ¡Gracias a todas y cada una! (y a las que no he nombrado también).

Luego está la gente que trabaja en el hospital y que pasan a verme siempre que saben que estoy allí y que hacen todo lo que está en su mano para ayudarme en lo que necesito. Lola y sus chicas a las que todavía no sé cómo voy a devolverles todo el cariño que me han dado; Mar que es la auxiliar que se encarga de traer la medicación a Oncología y que siempre que ve mi nombre le da prioridad absoluta además de regalarme su sonrisa y su energía cada vez que me ve; Carmen, una antigua compi de cole con la que me he reencontrado y con la que es un placer compartir ratitos por su sentido del humor, porque parece que no ha pasado el tiempo entre nosotras, porque es un sol y porque es de las mejores cosas que ha tenido mi vida en el hospital; y por último mi Frida, que quien tiene la suerte de conocerla sabe la energía que desprende lo bonita que es por dentro y por fuera...y que después de esto ya no es sólo amiga de mi hermana sino que también es MI AMIGA.

Y por último y no menos importante MI ONCÓLOGA. Como no sé si ella querrá que la nombre públicamente pues me referiré a ella así. La adoro, esa es la verdad. Creo que es super importante crear lo que yo he creado con ella para que esto llegue a buen puerto (que creo que va por ese camino). Lo primero y más importante es que tengo plena confianza en ella y en su forma de llevar mi tratamiento. Creo que no me podría haber tocado nadie mejor que ella. Sabe transmitirme tranquilidad, no se me queda nada por preguntarle ni a ella nada por responderme y aunque supongo que le pasara con todos sus pacientes pero siento que le importo y para mi eso es lo más esencial. Siento que se preocupa por mi, que quiere que me cure (a ver no creo que haya ningún médico de la patología que sea que no sienta lo mismo pero que además yo como paciente lo sienta eso es lo que le hace excepcional). No sé si alguna vez ella llegará a leer esto, pero si lo hace quiero que sepa que me siento super orgullosa de decir que ella es mi doctora y que me siento super protegida. Porque es capaz de pedirme 2000 análisis a la semana con tal de que no se le escape nada, porque tiene una forma de agarrarme al brazo que me transmite a la vez fuerza y tranquilidad y porque si algo puedo decir segura al 100% es que no sé cómo evolucionará esto pero al menos LO HEMOS INTENTADO.

Me da rabia porque después de tanto tiempo queriendo escribir este post a lo mejor no me he explicado tan bien como pretendía, porque seguro que me he dejado a alguien y no es mi intención, porque aunque escribiera cada día no tengo palabras para explicar lo agradecida que me siento...

Pero si sirve de algo, cada vez que alguien me pregunta hablo orgullosa de los profesionales del Hospital Universitario Gregorio Marañón y que aunque el motivo por el que os he conocido es una mierda quiero que sepáis que es TODO UN PLACER COMPARTIR CADA DÍA.




miércoles, 20 de noviembre de 2013

Todo este mes sin escribir...

Creo que tengo tantas cosas que contar que no sé muy bien por dónde empezar. Si me costó ayer resumirle mi fin de semana a mi amiga María no sé muy bien cómo voy a hacer para resumiros un mes en el que me han pasado muchas cosas.

Lo primero es que ¡ESTOY DESCANSANDO DE LA QUIMIOTERAPIA! Si, mi bichito está dormido y son ya dos TACS estables asi que aunque hay días en que eso no me convence mucho...es buena noticia y es motivo de celebración (que no sea por no celebrar vaya). Sigo con mis pastillas del ensayo clínico y luchando con los efectos de la ausencia de quimioterapia en mi cuerpo: el pelo vuelve (como era de esperar crece más en las cejas y en el bigote por lo que las pinzas depilatorias son mis nuevas mejores amigas), el periodo vuelve y mis miedos vuelven.

Es difícil admitir y convivir con tu enfermedad sabiendo que el único fin es "cronificar mi enfermedad" y que lo más importante es ser capaces de llevar una vida normal con mi medicación. Cuando debo contárselo a mis abuelos lo hago con una entereza y firmeza que casi me convenzo pero a decir verdad, cuando lo hablo tranquilamente con Ernesto, mis padres y mi hermana me enfado y sólo pienso en que no podré llevar una vida normal.

Pero para vuestra suerte, hoy me he despertado con el día fuerte y con el único propósito de contaros toooooodas las cosas que he hecho en este último mes sin quimio y que no me hacen normal, me hacen excepcional (no paro señores y eso me encanta).

- He aprendido más sobre mi enfermedad. Quería que este fuera mi primer punto porque creo que es esencial. Yo siempre he estado al tanto de lo bueno y lo malo de lo que tenía y el hecho de que tenga una oncóloga para quitarse el sombrero (no diré su nombre por respeto pero es una crack) hace que le pueda hacer mil preguntas sobre todo lo que me pasa por la cabeza y que ella me calme y me explique. Sólo es un consejo y espero que los que me leéis no estéis malitos, pero si lo estáis preguntad, una y otra vez hasta que lo tengáis todo claro. Da mucha calma y eso es lo que necesitamos.

- Fui al concierto "Por ellas" que Cadena 100 organizó en favor de la Asociación Española de Cáncer de Mama. Desde el día en el que mi amiga Ely lo oyó por la radio quiso que fuéramos juntas y os prometo que fue un conciertazo. Bailé, canté, disfruté...tanto que cuando Rosario Flores estaba sobre el escenario bailando sin parar su "Marcha, marcha" yo me dejé llevar por la canción y por el arte flamenco que me poseyó desde los dedillos de los pies hasta el último pelo de mi peluca. Y ahí bailando sin importarme mi enfermedad, sin importarme nada más que disfrutar de ese momento que la vida me daba la señora de detrás me jaleó "Ole tu madre!" y yo más flamenca que nadie le puse mi pose más gitana y sonreí. Desde aquel día aún nos reímos de ese momentazo. 
Pero también lloré, sin importarme que me miraran y apoyándome en Ely que aguantó estoicamente. Porque lo mismo me pasó cuando fui a la Conferencia del Cáncer, esas mujeres están hechas de otra pasta. Tienen fuerza, tienen vida y yo no voy a ser menos. Os lo prometo.

- Fui al concierto de Malú. Os aseguro que no sabía que tenía una vena tan conciertera pero mi gente me la ha descubierto y quiero deciros que fue un placer compartir esos momentazos con Sarita y María y que simplemente fue genial. Y porque estuvimos toda la tarde recordando viejos momentos!
Además, si quiero impresionar a mis nietos con mis batallitas será mejor decirles "cogí mi bolso, me puse la peluca, me puse mona y cogí del brazo a mis amigas porque la noche era nuestra" a "y me fui a la cama que estar malita me impedía disfrutar de la vida" ¡DE ESO NADA MONADA!

- La semana pasada me escapé unos días a ver a mis abuelos y no hay nada más reconfortable que eso. Me volví con una tendinitis en el brazo pero no cambio nada por una conversación con mi abuelo, por un paseito con mi abuela...

- Este fin de semana me fui con mi familia a Alemania a visitar a mi primo que lleva trabajando allí desde Julio y ha sido INCREÍBLE. De no ser por la tendinitis que aún me está dando la lata ni me acuerdo de que estaba mala. Así que desde aquí mil gracias a mis compañeros de viaje, un placer. ¡CLAAAARO!
Y aquí va mi segundo consejo para los que estéis pasando una mala racha. CAMBIAD DE AIRES. Hay veces que necesitas perderte para respirar, para recordar que sí puedes, para ordenar tu cabecita. Y eso es lo que he hecho en mis mini escapaditas: relajarme, recargar pilas y disfrutar.

- Otro de los momentos a destacar de este mes es que me fui hasta Torres de la Alameda a tomarme unas ricas lentejas con unos amigos...

- Y mi Olgada del mes, que no falte. Estaba con mis amigas Raquel y Sara tomando el aperitivo en una terracita un sábado. Cuando me levanté a cambiar el ticket del parquímetro sentí como el señor de la mesa de al lado decía algo en voz alta pero supuse que sería el típico "cómo está el país" que los abuelillos dicen en voz alta con el fin de entablar una conversación. Pero nada más lejos de sus intenciones. Cuando volví a la mesa el señor se levantó para irse, no sin antes acercarse a nuestra mesa y decir: "Sin desmerecer a sus compañeras, no querría irme sin decirle que es usted la más bonita" OLE, OLE Y OLE. Si con frases así no te alegran el día...Y eso que me vio con peluca, lo mismo me ve en unos meses y me pide matrimonio.

Y por no contar los buenos ratitos que he pasado con mi familia, con mis amigos, con mi chico...que aquí no se pueden enumerar y que me dan fuerzas para esos días en los que ser fuerte no basta y que tienes que hacer un esfuerzo más.

No quería terminar este post sin nombrar a una estrella que brilla en el cielo desde hace unos días. Permitidme sólo eso, un recuerdo, una admiración a un héroe que de alguna forma siento cerca y que tuve la suerte de conocer. 




viernes, 18 de octubre de 2013

Mi primer día mundial del cáncer de mama

Todos los años este día ha tenido un significado especial porque era el día en el que dedicaba unos minutitos a pensar en mi madre y en todo lo que me ha demostrado con respecto a esta enfermedad.

Este año, sin yo quererlo, este día no se lo he dedicado sólo a mi madre sino que también me ha tocado dedicármelo a mi.

Lo que no sabía yo es que mi gente, esos que me dan fuerzas cuando mis alas ya no pueden volar, esos que cogen las piedras del camino y las apartan, esos que desde Febrero se pusieron a mi lado para caminar juntos...habían decidido que HOY FUERA MI DÍA Y DEMOSTRÁRMELO.

Todo ha empezado esta mañana, a las 8.15 de la mañana cuando mi amiga Elisa me ha sorprendido diciéndome a través de una carta enviada a la radio que está ahí, a mi lado, dispuesta a luchar conmigo.

Después mi amigo Javi se hace una foto preciosa con un cartel en el que pone "Va por ti Olga", otros comparten en Facebook mi blog, me escriben palabras que sólo me hacen llorar y sentirme afortunada porque hoy mucha mucha gente me ha dicho que me quiere y me ha recordado que están a mi lado.

Y yo sólo puedo dar las gracias. Gracias porque aunque haya tenido mala suerte con la enfermedad, la vida en forma de familia y amigos hoy me recuerda que puedo, y si flojeo...ahí estarán ellos y yo sé que con ellos no se puede, siempre están ahí al pie del cañón, aguantando y sacándome la mejor de mis sonrisas.

Todavía no tuve tiempo de contaros a todos que ahora estoy descansando de la quimioterapia. Después de 7 meses de tanto chute ahora toca recuperarme un poquito y después del TAC que tendré el próximo día 31 los médicos evaluarán cuáles son los próximos pasos a seguir. Asi que mientras toca respirar, descansar, cuidarme y dejarme querer. Que ya sabíamos que esto iba a ser poquito a poco.

Y en mi ánimo por hacer cosas, bien porque soy un "culo inquieto" o bien por tener la cabeza ocupada, me llevó ayer a la IV Jornada Viaje a través del cáncer de mama. Mitos, leyendas y realidades de la enfermedad. Me enteré de dicha conferencia gracias a mi compi Natalia que supuso que me interesaría y aunque os reconozco que la pereza y la inapetencia a veces por hacer las cosas hizo que me apuntara a última hora, se la recomiendo a todo todo el mundo.

Allí me vi yo, yendo a una conferencia sólo y únicamente porque me interesaba la información (normalmente iba a conferencias de este tipo por motivos de trabajo, porque me daban créditos...) y sola porque nadie me podía acompañar (a pesar de mi absurdo problema en ir sola a los sitios).

Nada más entrar al hospital donde se daba la charla una señora que venía de frente le dijo a la que justo iba delante de mi: "Hombre Fulanita, ¿ya has salido del armario?" En ese momento pensé que era de muy mal gusto preguntarle sobre su orientación sexual, hasta que me di cuenta por la forma en la que se tocaba el pelo que se refería a que por fin se había decidido a salir de casa sin peluca ni pañuelo. Y entonces sonreí y pensé "Espero que no me quede mucho para ser yo la que salga del armario".

Al entrar en el salón en el que iba a ser la charla nos iban dando una rosa a cada una. Me fui arriba. Quería tener una visión global de todo y no perderme nada. La mayoría del público de la sala eran mujeres. Mujeres la mayoría con el pelo muy cortito...pero una sonrisa enorme. También relucían las pelucas como la de una servidora y los pañuelos puestos de mil formas diferentes. Y yo mirando a todos los lados, tomando notas en mi cuaderno para que luego no me quedara nada por contar.

Lo primero que me viene a la cabeza es que en esa sala olía a vida, en esa sala no había miedo. Había mujeres que abrazaban a otras mujeres, que sonreían, que estaban tan bonitas...y todas con un PUTO denominador común: el cáncer de mama.

Son muchas las cosas que aprendí ayer y que estaré dispuesta a compartir con quien quiera. He de confesar que hasta lloré. Pero salí tan reforzada... Había mujeres que lo habían padecido muy jóvenes aunque quizá la más joven de la sala fuera yo. Vi mujeres con bebés que habían tenido tras superar la enfermedad. Vi maridos que sujetaban las manos de sus mujeres tal y como ya había visto hacerlo a Ernesto y a mi padre...

Y aprendí que nuestra vida no es sólo nuestra, es también de aquellos que están a tu lado y luchan contigo. Aprendí que hay que ser fuerte, muy muy fuerte para poder con esto. Que tal y como dijo ayer una de ellas es importante "querer tirar para adelante por encima de todo". Me encantó la que relató que no había experimentado nunca momentos tan felices como cuando estaba enferma, porque a mi me pasa igual. Me inundó una gran sonrisa cuando la periodista Inés Ballester explicó que se conforma una unión inquebrantable con tu pareja, y me enfadé con la médico que nos obligaba a superar el cansancio con ejercicio.

Pero sobre todo salí esperanzada porque aunque a día de hoy mi cáncer no tenga cura si hay un futuro y a través de los ensayos clínicos y de la investigación algún día podré gritar que estoy bien. Porque eso era lo que había prometido, ¿no?



sábado, 5 de octubre de 2013

Derrotada por una mierda de resfriado

Si, este es mi estado. Yo, quién decidió enfrentarse a un cáncer y no dejar que éste pudiera conmigo. Yo, que para mucha gente soy lo más parecido a una heroína. Yo señores, me he visto superada por una mierda de resfriado que no indica más que la despedida del verano, la llegada del otoño y que mi madre tiene que hacer el cambio de armarios con carácter de urgencia.

Para los listillos que en este momento digan "No es el resfriado Olga, tu bajón es un cúmulo de todo" os recuerdo que no voy a permitir que se me vea flojear ante la bestia asi que repito que el que me tiene fastidiada es el resfriado. Y punto.

Muchos sabéis de que tipo de resfriado se trata porque sin ánimo de ser mal agorera o lo habéis pasado u os queda un tris. Es de estos que te atrapan en la cama, que cuando te pones a estornudar te planteas si estarán registrados tantos estornudos seguidos en el Guinnes de los records y los ataques de tos te hacen dormir en una postura de abuela indescriptible. Y de estos que te quitan el apetito porque cada vez que algo pasa por tu garganta la sensación es como miles de cuchillos arañándola, por lo que tu dieta se basa en zumo de naranja porque así no te pones mala (ya lo estoy por lo que no le veo el sentido de tomarlo ahora y no ANTES), caldo de mamá y agua, mucho agua porque te deshidratas. Bueno, yo es raro que no coma algo más, que confieso que sí lo hago pero también os diré que ayer me miré al espejo y me salió un "Guau, que llamen a Elle Macpherson porque EL CUERPO ahora soy yo". De estos resfriados en los que tus articulaciones parecen las de tu abuela, la cama te atrapa y el pijama se convierte en tu segunda piel.

En fin, resignada a mi estado aclararé también que las desgracias nunca vienen solas y que hay una máxima en la vida de todo ser humano y es que "NADIE SABE CUIDARTE COMO UNA MADRE" y la mía justo este fin de semana está de viaje (a pesar de que se fuera casi con lágrimas en los ojos mezcladas con un sentimiento de culpabilidad terrible. Tranquila mamá, tengo 26 años y si he sobrevivido a un fiestón en Ibiza creo que esto no podrá conmigo).

Así que aunque Ernesto viniera casi con el traje de superhéroe dispuesto a salvar a su amada princesa de las garras de la terrible gripe...NO ES LO MISMO. Porque a pesar de que me abrace y me prometa con un abrazo que me voy a poner bien (es muy mono, lo sé) y esté dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de que me ponga mejor... no sabe dónde está el paracetamol, ni la leche, ni sabe hacer los collarines mágicos de mi padre que te quitan la tos...¿Entendéis por qué me tiene derrotada la maldita gripe?

Pero bueno, a veces los planetas se alinean y Telecinco decidió ayer entrevistar por primera vez a Paquirín en una entrevista que nadie ha visto pero que rompe con las audiencias y a mi me pilló en casa y a Ernesto tan indefenso que sólo pudo dejar que la viera. Además de que me preparó la cena que aunque era calentar una tortilla hecha por su abuela (que es su especialidad y están de olé) estaba ahí dispuesto a cuidarme y a dedicar su viernes sólo a mi (Al final no es todo malo lo de la gripe).

Y como no me gusta quedarme nada para mí os confesaré algo que os dejará con la misma cara que cuando os enterásteis de quiénes eran los reyes magos...El primo de Zumosol del cáncer es el resfriado, a ése si que hay que tenerle miedo.

Lo que no sabe es que yo me vengo arriba con las enfermedades y que aunque me pilló despistada ya me encuentro mucho mejor. Ya veis, al final mis problemas van a ser los mismos que los de todo el mundo y el típico añusgamiento y las ganas de no hacer nada que trae consigo el resfriado no es símbolo de debilidad...es un aviso y tengo que seguir palante.