jueves, 10 de marzo de 2016

Un equipazo, con el que sigo partido a partido

Cuando tardo mucho en escribir puede deberse a que no me encuentre bien del todo, a que no sepa muy bien qué contaros y prefiera estar en silencio, o a una mezcla de todo, que por ejemplo, ha sido lo que me ha pasado esta última vez.

Si tengo cosas que contaros, así que empezaré desde el principio como si de un amigo se tratara.

El pasado martes, viendo con mi padre el partido que disputaban el Real Madrid y la Roma, entendí lo importante que es la labor de cada jugador, entrenador e incluso del que se encarga de recibir a los jugadores en el túnel de vestuarios para que cada partido se gane. Sin olvidarnos de la afición, capaces de viajar hasta el lugar más recóndito sólo para animar al equipo, sin recibir nada a cambio y cuya mayor recompensa es un gol.

Y de repente lo entendí todo, y al día siguiente, que me encontraba mejor, en la comida miré a mis padres quienes sin quejarse habían pasado una noche toledana y les dije "¿no creéis que formamos un buen equipo?" Y mi padre gordo de felicidad,como creo que sólo le he visto en la boda de mi hermana, me dijo "No no, nosotros somos un equipazo".

Seguro que a muchos de los que leáis que esta vez me encontraba fatal porque la quimio me ha provocado muchísimos dolores, vómitos, estreñimientos y cagaleras (a partes iguales) y yo estaba acostumbrada a algo más llevadero, os reiréis, pero volviendo al simil del fútbol yo estaba acostumbrada a una liga nacional y de golpe y porrazo me he visto en la Champions. 

Eso sí, con mi oncóloga que es la mejor entrenadora que podía haber encontrado y que tiene al mejor equipo médico a su lado, como los buenos entrenadores que saben de quién rodearse; con Ernesto que para los goles y las malas contestaciones y malas caras como Iker en sus mejor época; el resto del equipo, mi familia y amigos que son la mejor defensa para todo lo que yo les eche encima y que me pasan unos balones a modo de visitas, risas y achuchones que es imposible no meter gol...; sin olvidarme de la afición, toda esa gente que no me conoce pero que tiene palabras de ánimo y me aseguran que seguimos adelante.

A pesar de ser madridista hay un entrenador al que tengo cierta simpatía  y del que ya es famoso su "partido a partido" y cada noche, sobre todo las de los días malos Ernesto se gira y me dice "nada de lágrimas Pelonchi, vamos a por otro día, ya sabes partido a partido".



lunes, 8 de febrero de 2016

Con cejas y a lo loco

Hoy me gustaría hablaros de lo que supone psicológicamente para los enfermos de cáncer los cambios físicos que provocan los distintos tratamientos a los que nos exponemos, en mi caso quimioterapia y radioterapia.

Como he dicho en posts anteriores cuando hablas a alguien de cáncer asocia directamente a caída de pelo de la cabeza en principio mucho más dramático para las mujeres que para los hombres. 

En mi caso he de decir que puesto que ya había pasado por el cáncer de mi madre y su lucha con su peluca no me resultó tan impactante en el primer momento asumir que mi pelo se caería y tendría que llevar peluca pero...hasta que no te toca no sabes lo que es eso (fue mi primera pregunta a mi oncóloga y lloré, no os engaño).

Así que del brazo de mi madre y del incansable Ernesto nos fuimos a una de las tiendas de pelucas que me recomendaron en el hospital y con la que sigo a día de hoy porque me tratan siempre con cariño, y encima mi peluca ha aguantado perfecta más tiempo del que a priori se estima (y mira que le doy trote). 

Os confesaré que como todo en esta enfermedad va a días, y los días que te comes el mundo ves las mil ventajas que tiene llevar peluca: tardas 2 minutos en estar peinada, en verano no pasas calor por la noche, ahorras en peluqueria, en champú, en luz (por aquello del secador y las planchas)...

Pero cuando llevas un mal día te miras al espejo y ves una persona calva o con el pelo muy muy corto que no se parece nada a la persona que eras antes de la enfermedad.

Pero aquí viene mi experiencia personal y mi reflexión que quiero compartir hoy con vosotros.

Cuando veáis que vuestro pelo empieza a caerse, para evitar que sea más impactante la caída cortaros el pelo a lo chico porque así os angustiará la almohada cuando os levantéis y la veáis llenita de pelo pero podréis empezar a poneros la peluca y haceros con ella sin ser un "pelonchi".

Pelonchi. Ése es el cariñoso mote que Ernesto me puso cuando me vio por primera vez sin pelo. También me
encontró parecido a Buzz Light Year y no sé por qué pero me da fuerza. Además me hace mucha gracia cuando mi familia o mis amigos se dirigen a mí como "pelonchi".

Decidí que me gustaba este "juego" de tratar de buscar una forma de hacer más fácil esta experiencia si no por mi, por los que lloran a escondidas mi enfermedad y sufren incluso más que yo mi cáncer, y así decidí bautizar a mi peluca como "cosa" porque es un nombre más personal, más entre ella y yo y así no me costaría tanto referirme a ella. 

Cuando le digo a mi padre "papá, ¿me llevas que tengo que ir a lavar a cosa?" pues a mí se me hace más fácil o cuando viajamos "mamá, ¿has metido a cosa?" para mí y para ellos es menos dramática la situación.

Y por ultimo quería compartir mi ultima reflexión acerca de la caída de pelo. ¿Nadie va a comentar la ventaja que supone que no te tienes que depilar durante el tiempo que dure el
tratamiento ya que si cae el pelo de la cabeza también cae el de axilas, piernas, bigote...?

Pero en contraposición también se cae el de las pestañas y el de cejas y éste es el que me está dando lata a mí ahora.

Porque te cambia la expresión de tu cara. Ni pelo rubio, ni moreno, ni largo, ni corto...son las cejas las que marcan tu identidad.

Ya os conté que cuando empecé me hice una micropigmentación para que tuviera una "plantilla" para que cuando el pelo de las cejas se cayera me pintara con un lápiz que ya se encargó mi amiga Alba de regalarme. Pero esta vez la caída de las cejas me pilló cuando el tratamiento ya había empezado y entonces no me podía hacer ya ningún tratamiento en la piel porque no se sabe cómo lo aceptará mi cuerpo.

Y entonces te miras al espejo y ves un pequeño monstruo, y todas tus inseguridades vienen a ti en cuestión de minuto, minuto y medio y empiezas a llorar. 

Pero tu gente vuelve a aparecer. Tu madre te recuerda lo mal que se pintaba ella las cejas (doy fe de ello) y te anima a que no dejes que eso te haga venirte abajo; y tu padre ni siquiera se da cuenta de si tu ceja está pintada o no y no sabe qué responder cuando con cara amenazante vas a su cuarto y le dices: "papá, ¿me notas algo raro en la cara?"; y tu novio y tú hermana tampoco saben
que aportar a tu afirmación "doy susto al miedo"...

Pero como he aprendido en esta enfermedad, de repente después de tanto sufrimiento te sorprendes a ti misma cantando en la ducha con todas tus ganas; te pintas las cejas y te guiñas un ojo en el espejo porque sabes que hoy te levantaste mona, a pesar de cosa, de las cejas y de estar hinchada como Falete. 

Pero ese día después de pasar por "chapa y pintura" sales a la calle, contoneando tus caderas y en vez de darle "un susto al miedo" decides saludarle, como cuando lo haces con esos vecinos que sabes que se hacen los locos por no saludarte y tú te giras y en voz muy alta y la mejor de tus sonrisas les dices "buenos días".

Nadie dice que esto sea fácil pero hay que sobreponerse y sacar fuerzas de donde crees que no puedes. Porque no hay nada más importante que eso que los médicos y enfermeras llaman "clínica" y es algo así como "el cómo se te ve", es decir, si se te ve animada, con buen aspecto físico...y yo esta última sesión me han dicho que de "clínica" estoy bien así que yo tan contenta.

Y no me bailo unas sevillanas por si en algún careo se me cae cosa, pero los baños de mi casa los dejo como los chorros del oro y estando malita verte con fuerza para limpiar un cuarto de baño...no tiene precio.



jueves, 4 de febrero de 2016

Día Mundial contra el cáncer

Llega el 4 de febrero y mi revoltijo de sentimientos. Yo soy consciente cada día del año de mi enfermedad, de las limitaciones que ella me provoca y de mis miedos, pero parece que un día como hoy se hacen más latentes.

Hoy es un día que se acuerda de mí mucha gente. Mi gente, la gente de mi gente, la gente de la gente de mi gente, personas que en algún momento han formado parte de mi vida y hoy vuelven en forma de mensaje, mis seguidores del blog, aquellos que luchan conmigo y me dan la mano...y a todos os agradezco de corazón que estéis a mi lado.

Pero aquí llega mi revoltijo y no sé si seré capaz de explicarme. 

Ya os he contado que esta última quimio aún no se había hecho notar y me encuentro muy bien y no paro, pero hoy me duele la espalda y las piernas y es como si la enfermedad me dijera "no te hagas la chulita porque sigo aquí".

Chulita o no hoy me tocaba una mamografia  (¡qué dolor oigan!) y el día 4 de febrero va a existir siempre, así que una de dos o gano, y pa chula yo, o me quedo llorando en casa...

El miedo es inevitable, las mil preguntas que me gustarían que me respondieran y con la respuesta que yo quiero también, pero es parte de la guerra y si decides luchar son cosas que tienen que estar en el camino.

Además, supongo que os pasará a muchos de los que estéis enfermos pero en días como hoy la negatividad nos atrapa y en lugar de aplaudir a los que lucharon y hoy siguen con nosotros, en mi caso solo recuerdo a los que tuvieron peor suerte que yo y se fueron pronto porque no entiendo porque ellos no resistieron y yo sí y eso me hace sentir culpable. (Nunca había sido capaz de confesarlo).

Por eso aprovecho mi 4 de febrero para dedicárselo a todos los guerreros, a los que luchan en un segundo plano y deberían tener también su día y al miedo. Y pensaréis: ¿esta chica está loca? Y si, estoy loca pero pobre miedo,  va a perder y no quisiera que ni siquiera le hubiésemos nombrado. Porque está ahí, pero claramente va a perder.

Y también quiero acordarme de un Superman que cada día me demuestra más, de mi madre, de una amiga, de vosotros, de los que investigan para encontrar una solución, de mi personal médico y de mi oncóloga.

Buff, ya queda menos de la mitad del día por superar.




miércoles, 27 de enero de 2016

Ilusiones: la independencia

El otro día leí en Facebook la reflexión de una mujer con cáncer de mama acerca de cómo había cambiado su vida y la percepción de la misma desde que había sido diagnosticada.

Y es que queramos o no, tu vida y la de tu alrededor cambia. Cambia tu cuerpo, cambian tus ambiciones, cambia tu día a día y cambian tus ilusiones.

Y cambia tu forma de querer cumplir tus sueños porque no te basta un "ya me pondré con ello", solo vale un "vamos a por ello".

Por eso me angustia y preocupa tanto que me garanticen que yo seré mamá. Es mi sueño creo que desde que tengo uso de razón y encima me he enamorado y planeo mi futuro junto a alguien que también tiene ese sueño con lo cual, sin quererlo, se va haciendo más grande.

Pero dado al tratamiento al que me están sometiendo, por el que me han provocado una menopausia adelantada y por el que congelé hace ya casi tres años 14 de mis óvulos soy consciente de que un hijo biológico será algo difícil pero no imposible. 

No descarto la adopción o cualquier forma que haga que una personita crezca a mi lado llamándome mamá y al que yo pueda criar y querer con todas mis fuerzas...

Pero un momento, no sólo tengo ese sueño, tengo unos mil millones más y os prometo que emplearé mis fuerzas y mi cariño en hacerlos realidad.

Porque las ilusiones, los sueños, son los que me hacen y nos hacen levantarnos cada mañana; los que te hacen sonreír; los que hacen que te mires en el espejo y durante unos segundos hasta sonrías; los que te distraen en la ducha y te hacen que te dejes llevar y te sorprendas a ti misma cantando a voz en grito...

Y los que hacen que en la cama a punto de dormir olvides durante unos segundos tu puta enfermedad y sólo te ocupe al cabeza si mañana volverás a recorrer como un niño pequeño los pasillos de Ikea o te sientas "Manolo y Benito" comprando cosas en Leroy Merlin.

Porque esa es mi ilusión de hoy: alquilar, decorar y redecorar, y hacer nuestro hogar de la antigua casa de mis padres en Rivas junto a Ernesto. En nuestro barrio, cerca de nuestros amigos, en la casa en la que sigo creciendo...y donde tengo mi ilusión puesta.

Con mis días buenos, con mis días malos...que nada me quite la ilusión por la que salir de la cama cada día, levantarme y pelear. Con mi peluca puesta, con el todoterreno de Ernesto, con los tuppers de nuestras madres, las aportaciones decorativas y personales de la gente que nos quiere y las apariciones sorpresa de nuestros amigos y sus "pasaba por aquí". 

No dejéis de hacerlo, me dan la vida y me dejan seguir ilusionándome. 

Así que estéis malitos o no, buscad ilusiones y sueños, que son los que mueven nuestras vidas.


Mis gases

Una vez más utilizo mi blog para desahogarme y para explicar cosas que me pasan para que quizá si alguien se encuentra en mí misma situación pueda sentirse apoyado y comprendido. 

Desgraciadamente cuando me he encontrado con alguien en mi misma situación, me ha contado algo que a mí también me pasa o me ha pasado por esta enfermedad o por los efectos secundarios del tratamiento no puedo evitar sonreír y que se me escape un aliviado "¿a ti también te pasa?" y abrazarle automáticamente.

Y en este caso mi dolencia no es propia solo de esta enfermedad y de sus efectos secundarios así que me he abrazado a muchas personas que me entendían a la perfección y es que aunque no os lo creáis...este año, a mis 28 años, es la primera vez que tengo GASES. Si, si, es otra de mis olgadas, no tirarme un buen pedete a tiempo y evitar un dolor que me ha tenido varias noches en vela, que me ha provocado alguno de mis peores pensamientos y ha sacado muchos de mis miedos, que me ha hecho llorar...y todo por un dolor que sin yo darme cuenta me hacía una persona NORMAL. 

No os lo deseo, así que para evitarlo y sabiendo que a algunos nuestros tratamientos nos provocan estreñimiento, intentemos llevar una dieta con más fibra, llevemos cuenta de la frecuencia con la que vamos al baño e intentemos hacer ejercicio (me ha quedado finísimo y los que me conocéis sabéis que soy la primera a la que le cuesta seguir estas pautas a pesar de tener en la familia una DOCTORA EN NUTRICIÓN y no ser el mejor post para darle la enhorabuena y alabar su intervención para evitar situaciones tan normales y dolorosas, como las que me han fastidiado los últimos días del 2015 y la primera semana de este 2016).

Y con esto acabo, con mi reivindicación personal de que papeles como el de los nutricionistas no estén incorporados en los tratamientos ya que si no llega a ser por la presencia de mi hermana estos días tranquilizándome y ayudándome a hacer mis menús desde que empecé para que estuviera cubierta nutricionalmente igual los gases me hubieran asustado antes; la preocupación de mis oncólogos y la forma de tranquilizarme como solo ellos saben y pueden; con los masajes en la tripa o las visitas a la farmacia a las 6 de la mañana de los míos, o la mejor: la forma en la que esos odiosos gases me hacían abrir una conversación en la que podía compartir impresiones con todo el
mundo sin sentirme un perro verde. 

También, como dicen mis padres tengo que dar gracias porque he tenido la suerte de tener efectos secundarios llevaderos durante todo este tiempo así que ahora es cuando tengo que sacar fuerzas y plantarle cara a la enfermedad con todas mis fuerzas, aunque sea a base de "expulsar gases".




lunes, 18 de enero de 2016

Empezando el 2016

Podría engañaros y decir que tengo toda la fuerza y toda la ilusión puesta en el 2016 pero leyendo el post descubriríais que no estoy tan animada como me gustaría.

La verdad es que no acabé el 2015 como me hubiera gustado ya que la última quimio que estoy recibiendo me tiene machacadita la espalda y las piernas, mi abuela estaba malita y yo no podía ayudarla como me hubiera gustado, me he pasado las navidades muy muy cansada y a la que podía me echaba una cabezadita...y a mí estar así...pues me tenía tristona. 

Además, yo que soy muy de estas fiestas, y las doce campanadas se me pasaron sin darme apenas cuenta de hacer mis rituales de saltos con la pierna derecha, de dinero en la mano, de pedir deseos...tanto, tanto que yo que cada año en la campanada doce estallo a llorar sin consuelo (y más desde que estoy mala) y este año aguanté hasta que me abracé a mi abuela, y claro, visto desde pasados los días no sé si esto va a significar que empieza un año diferente a mejor o a peor y a mí la incertidumbre me trae loca.

Para justificar también mi no entendible animadversión hacia este 2016 que acaba de empezar el pobre, diré que a pesar de que Ernesto se empeña en defender los años pares frente a los impares...el día 2 de Enero me dio una pequeña crisis o ausencia como la llama mi familia que fue rápidamente solventada con la intervención de mi familia que organizada y sin miedo la controló enseguida. Quiero mencionar especialmente a mi cuñado y a mis dos primas pequeñas que no tuvieron miedo y que cuando recobré la consciencia me demostraron que "no había pasado nada" y que no estaban asustadas (algo por lo que me sentía muy muy mal).

Y así, me volví de nuevo a Madrid porque tenía analítica y consulta con la oncóloga. La analítica mostraba que estaba todo bien pero que tenía la hemoglobina (la sangre) por los suelos así que me tuvieron que hacer una transfusión de sangre algo que me alegró porque explicaba que el cansancio extremo que tenía los días anteriores se justificaba y no era motivado por todas las cosas que se me habían podido pasar por la cabeza.

Cuando te encuentras regular y con dolores es imposible evitar que vengan a ti sólo pensamientos negativos y sobre todo el miedo, el maldito miedo que hace que me quiera quedar en casa sin ningún motivo, que no me apetezca coger el teléfono (salvo para hablar con mis abuelas), que nada me venga bien...pero soy afortunada por tener a mi alrededor a la gente que me quiere.

Esa gente que te llama y te rellama y te vuelve a llamar; esa gente que te hace ver que no eres tan anormal por acostarte a las 2 de la mañana y no beber(gracias Alex, no sabes lo que me ayudaste esa noche y ahora mismo te voy a escribir un whats app para recordártelo); un concierto y una canción dedicada; un abrazo; una visita inesperada; un "pero qué guapa estás"; un "te tuve en mi mente en mis deseos de 2016"; un día de chicas...

Me voy a dormir ya, es tarde y aún me quedan muchas cosas que contar.

Pero seguiré informando de mi 2016 porque si algo puedo decir es que empezó regular pero está mejorando bastante y todavía seguimos en Enero así que: Prepárate porque tengo muchas ganas de ir a por ti!! 




domingo, 13 de diciembre de 2015

Que abran las puertas del cielo que ahí va un ángel

No voy a extenderme mucho y voy a intentar no hacer daño a nadie con mis palabras. Siempre digo que me cuesta escribir los posts pero este, quizá porque me pilla además en una semana tontorrona, va a ser muy difícil que exprese todo lo que siento y pienso.

Mi post va dedicado a un ángel, pero un ángel de los de verdad, de los que en su despedida no cabe nadie más en la Iglesia, de los que son elevados al cielo por los suyos, de los que todo el mundo recuerda con una sonrisa mientras maldices a la vida por ser tan injusta y llevárselo tan pronto.

A mi vida llegó hace poquito aunque yo ya le "había echado el ojo" desde que era pequeño porque su hermana es mi amiga y porque esa cara de pillo y esa sonrisa no se olvidan tan fácilmente.

Nos unió la enfermedad. Yo me autodenominé su animadora particular poniéndome siempre de ejemplo cuando le ingresaban, cuando le costaba comer, cuando me decía que no le apetecía ver a gente...y estaba convencida de que esto estaba hecho, con esa carita, esa edad, esa familia...parece que tienes el derecho de quedarte aquí. 

Y si queréis que os sea sincera del todo y desde aquí pido perdón a su familia, si no lo he hecho más es por vergüenza, porque yo soy mejor enferma que dando consuelo y con él no quería cagarla y creo que eso es lo que más me duele.

Porque de repente la realidad llega en forma de bofetón con un mensaje "ya ha pasado cariño..." y sigues leyendo pensando que se habrían equivocado.

Yo no te conocía "bola" pero me hubiera encantado porque con lo poco que he visto de ti me has conquistado.

Sólo quiero dedicarte este pequeño post aunque te mereces mucho más de ello. No hay consuelo pero te prometo que le daré mi fuerza a tu hermana aunque toda tu familia ya nos dio a todos una lección de entereza y fuerza el día que te fuiste. Como la que demostraste tú luchando contra esta desgraciada enfermedad como un campeón, con valentía y entereza.

Un beso tan grande que te llegue al cielo y porfi, échanos una mano desde arriba, que de tu familia ya sé que cuidarás y yo te prometo que haré lo que esté en mi mano.

El otro día al irme a la cama mi madre me dijo "¿te ha afectado mucho la muerte de este chico?" Y pensé que era porque él era especial, pero se me olvidó comentarle que porque a raíz de esto me ha entrado un miedo muy muy horrible que no me deja ni querer salir y me tiene tontorrona.

También cuando ves a tus amigos a los que estás acostumbrada a ver de fiesta con los ojos empañados y abrazándote...te das cuenta que te estás haciendo mayor y de nuevo la enfermedad te achucha como diciéndote "aquí estoy, no te olvides".

Un abrazo a la familia, estáis en mi pensamiento y en mi corazón. 

Y gracias "bola", siempre te recordaré y al final cuidarás tú de mí porque eres un ángel.



lunes, 30 de noviembre de 2015

Cuando nadie me ve

Os advierto que va uno de esos posts en los que me desnudo, en los que no sé si seré capaz de expresar bien lo que siento y que no sé si haré daño con mis palabras (algo que voy a cuidarme mucho de que no sea así) pero por otro lado creo que también es justo que veáis esta otra cara de mí y con la que quizás más de uno se siente reflejado.

Cuando te hablan de que vas a recibir un tratamiento de quimioterapia todo el mundo piensa en el pelo y en los vómitos. Yo como ya os he contado en posts anteriores me cuidé mucho de que el tema físico no me pillara muy desprevenida y para que mi expresión facial no cambiara en exceso me hice una micropigmentacion en la clínica de una amiga de mis padres para que la caída de bello de mis cejas fuera solucionado con un lápiz de color marrón que me regaló con cariño mi amiga Alba. 

En cuanto al pelo...no dejé que la caída me pillara sola en la ducha así que Ernesto me llevó a una peluquera de nuestra confianza, Salomé (la hermana de uno de nuestros mejores amigos) que me rapó el pelo con estilo, entre risas y dándome mis ratitos para secarme las lágrimas.


A esto me refiero con el título del post "cuando nadie me ve". Yo en los posts pretendo daros en la mayoría de ellos el lado bueno que se puede sacar a esta mierda de enfermedad. Porque aprendes a valorar la vida, aprendes de lo que es capaz tu gente por ti, aprendes a sonreír a tu prima pequeña que no entiende que quieras dormir la siesta en lugar de bailar con ella como antes hacías...

Pero sigo. Una vez superada la
parte del pelo (más llevadera gracias a que lucía una peluca súper guay que me descubrió las ventajas de no tener que lavarte y peinarte el pelo y tardar dos horas, y a que los cabras locas de Camacho y Ernesto decidieron quedarse calvitos por mí sin contar que yo me protegía por la peluca y en cambio ellos...pasaban frío). 

Ah! Y también me relajaba bastante el hecho de estar en mi casa sin peluca y que nadie me viera rara, incluso me hacían sentir tan bonita...que yo misma jugaba con hacerme distintos peinados, ponerme sombreros, cintas...que lleves peluca no significa que no puedas ser "normal".

Y luego está la fase de los vómitos. Como os decía al principio es casi automático que se asocie la quimioterapia a vómitos, pero como yo soy más rara que nada...en los casi tres años que llevo con quimio son contadas las veces que habré vomitado. Una suerte y es que siempre he tenido un estómago fuerte.

Pero vayamos al kit de la cuestión y es que como insisto muchas veces "NO HAY ENFERMEDADES NI TRATAMIENTOS, HAY PERSONAS" y cada uno asumimos los tratamientos de una manera.

De lo que no se habla en los prospectos de las quimioterapias es de esos días en que no te levanta de la cama ni el mejor de los motivos. De esos días en los que quieres llorar porque te parece que eres la única persona del mundo mundial que tiene derecho a llorar. De esos días en los que fumarte un cigarro o tomarte una copa crees que son la forma más fácil para devolverte a tus viernes por la noche en los que eras feliz pero que una mierda de enfermedad te los arrebató hace casi tres años y parece que como en el prospecto no viene no puedes quejarte de ello.

Días en los que te acuerdas de lo libre que eras conduciendo y que darías lo que fuera por conducir 5 minutos, pero claro, ¿quien lo entiende?

¿Quién entiende que no quiero levantarme de la cama porque me duelen hasta los lunares? ¿Quién entiende que mis abuelas con casi 90 años llevan una vida más activa que yo? ¿ Quién entiende que no me apetece hablar? ¿ Que me molesta no poder dormir sola y que mi familia tiene que planificar su semana en torno a mi?

Y cuando nadie me ve es cuando saco a la horrible Olga. Cuando grito a Ernesto por no adivinar que hoy no quiero ir a jugar a los dardos, cuando le digo a una amiga que me cae mal todo el mundo, cuando me enfado con mis padres por darme sus consejos, por llamar a mi hermana solo esperando que me diga lo que quiero oír si no...enfado! Cuando no contesto a whats app, a llamadas, cuando ni siquiera quiero arreglarme (menos mal que en mi casa está prohibido comer en pijama)...

Y yo soy la primera que odio a esa Olga. Pero, nadie me ve así que no cuenta.

No cuenta porque en cuanto sale o lleva demasiado tiempo fuera...respiro, pido perdón (llevo unos días que sólo hago eso...) y pienso en mí y en los míos que también están pasando por esto.

¿Quizá si no me exigiera tanto estaría mejor? ¿Y si me voy a ver a la abuela? O voy hecha un pincel o me pilla. ¿Y si sorprendo a mis amigos sin excusas para ir a donde estén y bailo "la gozadera"? ¿Y si me callo que me duele algo y me despido de mis padres con la mejor de mis sonrisas?

Y todo esto lo maquino en la ducha, cuando nadie me ve, pero si cuando estoy sola y me sorprendo cantando a voz en grito canciones, canciones que me hacen sentir bien y que durante 10 minutos me hacen olvidar las fatiguitas que tengo, pero que como dice Ernesto "cuando las pases y mires para atrás, te reirás de lo que queda de camino porque te parecerá poco".

Así que os dejo, que me voy a la ducha y...a que no adivináis qué canción va a ser la primera que cante??





lunes, 16 de noviembre de 2015

Mi último ingreso, un milagro

Hoy, antes de contaros una historia que sé que os encantará, voy a hablaros de mis últimos días con mis achaquillos, mis miedos, mis buenos momentos, en definitiva, mis últimos pasos en mi aventura.

Para ello me remonto al 30 de Noviembre. Os adelanto que desde mi anterior ciclo con esta nueva químio que fue el 13 de Octubre no puedo quejarme y salvo mis dolores de espalda y piernas (pero llevaderos), que ando más revueltilla y quizá con menos ganas de todo, no puedo quejarme demasiado ya que los "ratitos libres" que me han dado los efectos secundarios los he empleado en cenar por ahí e ir al bingo (que reconozco que me encanta); en ir al concierto que Cadena Dial organizó a favor de la Asociación Contra en Cáncer y en apoyo a las luchadoras del cáncer de mama; en ir a un evento a bailar zumba por el cáncer de mama; a ver la lectura de tesis de un amigo mío; a pasar un "día de chicas" con mi hermana y mi madre con sesión de belleza incluido y que nos vuelven locas (no sólo porque es un día juntas sino porque también nos mimamos); ir a un evento de moda con mi hermana y así...llegar al día 30 con fiebre y destrozada y aguantar la risa de mi novio cuando mi oncóloga me preguntó "¿has hecho muchas cosas estos días que expliquen que estés tan cansada?", y yo os prometo que en ese momento no me acordé de ninguna así que con la boca medio abierta y carita de buena dije: "pues no, sí ya sabes que me levanto tarde porque por las noches no duermo bien". 

Total que lo que yo os quería contar era mi último ingreso y es que llevo tanto retraso que tengo que poneros al día para contaros la de cosas que me pasaron.

Como ya sabéis para mi no supone un trauma ingresar en el hospital. Lloro, grito y me enrabieto, no lo voy a negar, pero como ya expliqué en un post anterior para mi la sensación es como volver durante unos días al pueblo y reencontrarme con los míos. 

Médic@s, enfermer@s, auxiliares y demás personal sanitario...os adoro!! Y a los de mi tercera planta...gracias por hacer que a pesar de ir en una cama y saber que aquello irá para días voy a estar mejor cuidada que en ningún lado y que en cuanto tenga pinta de venirme abajo o flojear...os encargaréis de hacerme sonreír y de sacar fuerzas no sé de donde para seguir adelante. 

Les he descubierto: en el bote pone suero pero en realidad es ESTIMULINA.

Y como me dijo una vez una amiga: "no es químio lo que te ponen, son superpoderes".

Y gracias a mi gente que una vez más me recordaron las 2000 razones que tengo para seguir adelante en forma de abrazos, de ratos interminables de risas, de cenas improvisadas en mi habitación; a Ernesto por sus "me quedo a dormir porque me apetece"; a mi hermana por convertir una incómoda ducha acompañada en el mejor de los planes mañaneros; a mi madre por traerme 30 revistas para que no me pierda el cotilleo y ser mi mejor compañera de siestas; a mi padre por ir y venir 40 veces a casa y luchar contra el tráfico; a los que vienen a verme, no les hago caso y aún así vuelven a venir; a los que llaman, escriben, se escapan del trabajo para darme un achuchón rápido...y a todos los que se me ha olvidado mencionar.

Pero este post tiene un nombre y yo no puedo evitar dedicárselo a ella aunque no se sí llegará a verlo algún día.

Resulta que cuando subí a planta después de estar dos noches en urgencias y antes de que me dieran la habitación individual, pasé dos noches con Milagros, mi Milagros.

Milagros es una maravillosa mujer, como ella misma se definía "superviviente" del cáncer y toda una maestra de dignidad, serenidad y...que fue conocerla y querer llevármela conmigo a mi casa.

La pobre no podía comer y yo por deferencia cuando me tocaba la hora de la comida cerraba la cortinilla para no darle envidia, aunque ella enseguida me la abría y me decía "¿no te parece que así estamos más acompañadas?".

Cuando yo le pedía perdón por el jaleo que montaba mi gente cuando venía a verme ella me sonreía y me decía "uy, que va, así estoy más entretenida".

Siempre era ella la que, pendiente de mi, me preguntaba, me proponía una conversación...y cuanto más rato pasaba con ella más me veía reflejada en cómo seré yo de mayor.

Que por la noche me movía y hacia ruido, me susurraba "Olga, ¿estás bien?" yo le contestaba que sí, y entonces con una sonrisa de esas que arreglan el mundo me decía "ah, pues entonces ya estamos bien todos".

Un descubrimiento de verdad. Y llamadme tonta pero sólo por conocerla a ella, mereció la pena ingresarme.

Cuando nos separaron me abracé a ella como sí me despidiera de mi abuela y las dos prometimos irnos a buscar para pasear como dos amigas de verano se prometen ser igual de amigas el verano siguiente.

Lo mejor de nuestra amistad era que nos separaban dos habitaciones y sí queréis dejaros conquistar más por ella os diré que fue ella quien al día siguiente apareció en mi cuarto con su hija para preguntarme como estaba y para ofrecerme un paseo por la tarde...gracias Milagros.

Sí faltaba algo que nos uniera más...he de decir que ella también tiene gente que la rodea y la quiere y la iban a visitar y contarles las novedades (reconozco que soy cotilla y cuando compartíamos habitación también compartíamos esas cosas) y lo mejor...QUE NOS DIERON EL ALTA JUNTAS y prometimos tomarnos un café algún día.

Querida Milagros, ¡gracias! Por todo lo que me enseñaste y porque hiciste de esos ratitos que pasamos juntas momentos inolvidables. Y por nuestros paseos, por supuesto

Te deseo lo mejor del mundo superviviente

Espero que no te importe que ponga nuestra foto juntas porque sales como lo que eres, preciosa

martes, 27 de octubre de 2015

A mi campeona, por 17 años más o los que nos pongan

Hoy no es 3 de Abril pero es también su cumpleaños. No diré cuantos cumplió el pasado Abril (que luego me dice que no quiere que la gente sepa sus años) pero sí que hoy hace ya 17 años que mi madre, la mujer más valiente que conozco, se operó de un bultito en el pecho que no tenía nombre hasta que el día que nos lo contaron en el restaurante Hard Rocks de Madrid mi hermana, una rebelde de 14 años, con los ojos encharcados por las lágrimas gritó "Mamá, ¡Eso es cáncer!" Y se fue llorando al baño. Yo con 11 años no sabía por donde me venía el aire y sólo quería llegar al cole y contárselo a mis amigas (pero algo me decía que no era bueno lo que venía y por supuesto nada me aclaraban mis amigas de sexto de primaria que ponían cara de póker cada vez que se lo contaba).

Y así fuimos pasando los últimos días de 1998. Yendo al hospital que yo no había ido en mi vida, sonriendo a mamá como nos indicaba papá antes de entrar en el hospital porque ella era una heroína y debíamos darle fuerza mediante abrazos, llorando en el cole o en la cama antes de dormir y a hacernos las fortachonas delante de ella...porque eso es lo que aprendimos de ella y de papá y quizá es ahora cuando me doy cuenta. Porque es tan cabezona que consiguió las dos veces que estuvo en el hospital ingresada por un considerado tiempo salir y celebrar conmigo mi cumpleaños (y a esas edades y más para mi, un cumple es un cumple).

No debemos de mostrar miedo porque ella está demostrando que la enfermedad puede cronificarse al menos 17 años más. Porque le vi "aguantar el tipo" mientras le decían a su hija pequeña que tenía cáncer de mama y nos tocaría empezar la pelea de nuevo, porque sonríe y hace bromas malísimas sobre sí está más gorda (aunque yo siempre la veré preciosa), porque a pesar de mis 28 años se levanta a media noche para taparme, porque nada le quita las ganas de reír, ni de bailar, ni de soñar...

¡Felices 17 campeona! ¡Felices 17 luchadora!


lunes, 19 de octubre de 2015

Zumberas por el cáncer de mama

Todo empezó con un mensaje en el que una chica, Vero, para mi entonces desconocida, me invitaba a una Master class de zumba para celebrar el día del cáncer de mama y recaudar fondos para la causa.

Mi sí fue automático y rotundo pero no sabía yo, ilusa de mi, que mi gente por supuesto no me iba a dejar sola así que no os sorprenderá que mi grupo de amigas de baile automáticamente según les conté mi propuesta tacharan el día en el calendario y se prepararan para el evento.

Ríete tú de la Pantoja, que también fui escoltada por mi madre, mi tía, mi hermana y Pilar, una amiga de mi madre que se ofreció además a llevarme luego a casa (quitándome uno de mis mayores problemas a día de hoy, porque como no puedo conducir, pierdo más tiempo en decidir cómo voy y vengo de los sitios que el plan en sí).

Y así, un domingo lluvioso se convirtió en un domingo genial.

El plan no sólo se basó en ir a una Master class sino en un día de amigas, de chicas en el que marujeamos, comimos, reímos, bailamos y colaboramos con nuestro donativo con la asociación española contra el cáncer.

Olgada 1: me creo que con el ejercicio que hice ayer y con lo que sudé...me cuenta como ejercicio hasta el 2024.

Olgada 2: hubo un sorteo de premios y a mi hermana le tocó uno y con los aplausos que dimos y la emoción ni Penélope Cruz ganando un Goya (le faltó dedicarlo).

Olgada 3: me hicieron hablar y...la verdad es que yo en directo pierdo. Entre la vergüenza y que quería decir muchas cosas...fui sosit, pero bueno, mi madre me consuela diciéndome que no se oía bien así que ya tengo a que echarle la culpa.

Olgada 4: terminé llorando. No fue porque no podía más ni por pensar en las agujetas que tendría hoy, sino porque la última canción fue " Every breath you take" y aunque era con ritmos zumberos ver allí a mis chicas entregadas sin recibir nada a cambio y haciéndolo todo para demostrarme una vez más que en esto no estoy sola...se me pone un nudo en la garganta de recordarlo. Y sí a eso le sumamos a mi madre esquivando a la gente para abrazarme y el súper abrazo que nos dimos todas en plan equipo...pues hay que ser muy duro para que no se te escape alguna lagrimita.

Gracias por acompañarme, gracias por hacerme sonreír, gracias...por todo.

Y Vero cuenta conmigo siempre que quieras que todavía tengo gente en la retaguardia dispuesta a venir que ayer no pudieron y ¡¡ las que me acompañaron repiten fijo!!

Son cosas de estas las que te hacen descubrir a tu gente, las que te dan fuerzas y hacen que hoy, aunque con muchas muchas agujetas, haya un músculo que aún tenga ganas de hacer su trabajo pese a todo: EL DE TU SONRISA.


El equipo zumbero



Abrazos que te recomponen sí o sí 








19 de Octubre...¡Gracias de corazón!

Días como hoy en los que te gustaría decir tantas cosas son en los que las palabras no salen.

Pero bueno, podría resumir todo en un gigante GRACIAS, pero no se cómo explicarme y cómo hacer llegar un "gracias por formar parte de mi batalla y hacerla tuya" a toda mi familia, a Ernesto, a su familia, a mi cuñado y su familia, a mis amigos y a sus familias, a mis médicos, enfermeros, al personal que trabaja en el hospital (a los que me tratan cada mes, a los que me han llevado en camilla a alguna prueba...) al del bar de enfrente del hospital que se empeña en decirme cada vez que voy que estoy más guapa, a los que me seguís por el blog, a los que sin conocerme me dedicáis vuestras oraciones, a los que simplemente os entristece que esté sufriendo, a los que me proponéis actividades o hacéis todo lo que está en vuestra mano para ayudarme...

Uno de los eslóganes del cáncer de mama dice "Juntas se puede" y yo no puedo estar más de acuerdo.

Porque igual yo sola no puedo comerme el mundo pero con los que me rodean...que me pongan tres o cuatro mundos que los devoro.

Y no quería esperar a que fuera 19 de Octubre para dar las gracias porque os prometo que intento dar las gracias cada día porque decidierais acompañarme en esta aventura y no me dejárais sola porque creo que vuestra compañía es esencial.

Y a los míos, gracias por cada quimioterapia que no me dejáis sola, por ser pacientes y esperar en una y otra sala de espera a que me hagan las dichosas pruebas, por acariciarme la mano mientras me dan un resultado, por cambiar noches de discoteca por fiestas de pijamas, vacaciones en el mar por la sierra madrileña, por aguantar mis días en los que no me aguanto y reíros conmigo a más no poder y porque si, por sacarme de la cama y por encontrar cualquier motivo para madrugar, por las llamadas, mensajes...

Estoy segura que el cáncer no puede con tantos...

Y sí me he dejado a alguien, perdonadme, como he dicho al principio la mezcla de sentimientos en un día como hoy me hacen no estar muy acertada y dejarme mil cosas en el tintero.

Mientras, sigo en el intento de cumplir ni promesa: "TE PROMETO QUE ME VOY A PONER BIEN".




martes, 6 de octubre de 2015

Adaptándome a las circunstancias y aprovechando los ratos buenos

Parece que aquellos que estamos pasando por la misma enfermedad estamos unidos por una especie de hilo que hace que nos reconozcamos, que nos miremos de otra manera, que sepamos qué queremos decir sin apenas articular palabra...

El otro día me encontré con la noticia de que el cantante de Jarabe de Palo, Pau Donés, había sido diagnosticado de un cáncer de Colon contra el que pensaba luchar sin rendirse. Todo mi apoyo de corazón. 

Entonces, ha decidido escribir una carta a sus fans explicando sus ganas de lucha y que además de todo a lo que tiene que enfrentarse tiene que pelear con sus días malos, que sí me permitís, son la peor parte de esto, porque son indetectables, porque cuanto más quieres evitarlos más aparecen, porque aunque la gente te quiera entender no puede...


Después de pasar muchos días buenos físicamente, me veo enfrentandome a la noche, a esas malditas horas en las que me levanto 300 veces al baño y en las que mi cabeza va a 2000 por hora...pero para eso no hay medicación.

Hasta la semana que viene que tenga revisión no sé sí la nueva medicación está funcionando como esperamos (no hablo de la medicación porque no conozco el nombre exacto y no quiero dar lugar a líos ni debates, lo siento) pero según la neuróloga con la que tuve el otro día consulta "la clínica habla por sí sola" y es que he de reconocer que sí, que buena cara tengo.

Además, sí estuviera muy pocha ¿hubiera podido bailar el sábado pasado con mi Frida unas sevillanas con más arte que Lola Flores, Lolita y Rosarito juntas?

Estoy positiva, estoy bien y tengo que aprovecharlo. 

Porque aunque me duela he aprendido a no hacer planes con mucha distancia por sí acaso me pongo mala, porque me conformo con entender que mis horarios distan de los de mi gente porque ellos trabajan y pongo una tonta sonrisa cuando hablan de trabajo porque me duele no poder participar y quejarme de un jefe odioso aunque, buscando el humor, digamos que mis padres son mis jefes y siempre me llevo el trabajo a casa...

Porque llevo más de 100 días sin tener una de mis crisis y no lo digo por sí la mala suerte vuelve...

En resumen, hoy os hablo de la parte que no se ve tanto y que es la que se refiere a tu aceptación de que eres alguien enfermo y que afortunadamente y sí respondes bien tu enfermedad se cronificará y será así toda la vida.

Pero, ¿qué ha sido de la Olga que se quedaba en la discoteca hasta que la echaban? ¿qué pasará con los países exóticos que a menos que estén más cerca de Guardamar no podré visitar jamás? 

Sí, todo es parte de una adaptación...pero hay días que ya estoy cansada.

Así que aprovechemos a hacer planes que puedan ser post puestos o a dejarte llevar, y sí tus amigos quieren montar un Safari keniata en el pueblo de una amiga para quitarte la espinita...pues déjate aunque cueste.

Para terminar contradiciendome del todo me he apuntado a una Masterclass de zumba el próximo 18 de Octubre a favor de la Asociación contra el cáncer y a favor de que demuestre que mi cuerpo, a pesar de todo, quiere marcha. Eso sí, escoltada por mis amigas que no me dejan sola y que valen millones.

Vamos a dejarnos querer y ayudar...que las cosas pueden cambiar y verse de otra forma y sigo convencida de que el cariño y los abrazos no sanan, pero ayudan una barbaridad.




miércoles, 30 de septiembre de 2015

No te olvidaremos abuelo

Hoy sí me lo permitís dejo a un lado mi enfermedad para dedicarle un post a una de las personas que más han marcado mi vida y que aunque se ha ido a los 95 y tras una vida intensa y envidiable, los que le conocimos y le quisimos no podemos evitar el dolor que supone su ausencia.

Mi querido canitas

Ni siquiera estoy segura de qué quiero decirte sólo quiero asegurarte que a mi también me encantaría que me recordaran como lo hacemos nosotros de ti, con una sonrisa, riendo y sabiéndonos afortunados por haber formado parte de la vida de Don José.

Sonrío al recordar cuando te chillaba para hablarte y tú sorprendido pero consciente de tu sordera, me miraras y me dijeras "pero, ¿por qué me hablas como sí estuviera sordo?

Me quedo con uno de nuestros últimos ratitos juntos en el que después de todo el trasiego que suponía ir al baño y volver a acomodarnos otra vez, tiraste de mi, yo pensando que para decirme algo y tú me besaste y con poca fuerza esbozaste un hermoso "gracias". O preguntándome extrañado por qué en lugar de estar con mis amigos pasaba mis tardes contigo...porque el tiempo contigo ganaba a cualquier otro plan.

Sé que me parezco a ti y que a ti te encantaba decirme que a los dos nos gustaba vivir, rodearnos de gente y llevar la conversación, repetir una y mil veces las mismas historias...

Y aunque la primera vez que me lo dijiste hasta me enfadé porque no lo entendí, me encantaba que me dijeras que antes de que llegara estabas deseando verme pero que como te agotaba tanto necesitabas que me fuera. "Cuando no estás se te echa de menos pero cuando estás a veces se te echa de más".

Recuerdo cómo me explicaste cuando me puse tan malita por mi primera crisis cómo te miraba, conociéndote y tranquilizándome porque tu estabas allí. Y que me dijeses, "¿sabes lo que más nos une a ti y a mi? Nuestras ganas de vivir" y mira, ahora me dejas aquí desangelada.

Tus chistes, tus risas, tus palamaditas en la cara...la forma cómo explicabas "mis aires jacarandosos" en la forma de andar, fuiste el primero en explicarme y alabar mi inteligencia emocional...los nietos recordamos cómo todos corríamos de pequeños a ver cómo te lavabas los dientes, tu forma de pronunciar "llombay", tu método de ordenar medicamentos (y a pesar de todo, yo te he llegado a ganar en cantidad de pastillas al día)...

Y las mil historias más que recordamos cada uno con cariño, con respeto, con una sonrisa.

Siento no habértelo dicho en vida tanto como ahora pienso pero me llevo toda una vida a tu lado para recordarte.

Porque siempre llevaré conmigo que soy nieta de Don José, del médico de Guardamar.

Cuídate mucho abuelo que a los que dejas 95 han sido poco.

Como bien dijo Marta "la vida no se cuenta en años sino en momentos, y los momentos son los que no se olvidan. Y es que no hay nada más increíble que mirar atrás y sonreír".

Te quiero



miércoles, 16 de septiembre de 2015

Esta semana la batalla la he ganado yo

Después de una de mis semanas más bajas...renací como el Ave Fénix y todo empezó. Decidí darme una tregua tras tener que aceptar conmigo misma y con mi almohada que este año no podría ir a las fiestas de Morata. En el otro lado del teléfono el mismo día 4 (día que empezaban las fiestas) mi amiga Alba me consolaba con su "venga cariño que el fin de semana que viene también puedes venir" pero bien sabe Ernesto, el que tuvo que secar mis lágrimas, que para mi eso no era suficiente.

A pesar de acostarme pronto (quería que el día acabara y no pensar más en que la gente estaba pasándolo bien mientras yo, además de enfermita, no era capaz de tener una vida normal).

Pero por sí pensáis que no podían empeorar las cosas...me tiré toda la noche con fiebre, con paños de agua fría, durmiendo a ratos...y por la noche de nuevo a debatirme entre sí el día 5 tendría fuerzas para ir. Entre vosotros y yo...aunque me podían las ganas, ganó la cosilla que me daba ponerme mala y tener que ir a urgencias, pasar frío...el pobre Ernesto fue el que se tuvo que tragar conmigo programas cutres, películas de medio lado...y estar a punto por sí de repente me giraba con un travieso "¿nos vamos?". Gracias enano, eres especial.

Pero de todo se aprende y ¿sabéis lo bueno de la vida? Que incluso cuando pensamos que no...te da una nueva oportunidad y hay que estar con los ojos abiertos y fuertes para aprovecharla. Y eso fue lo que hice yo. Me dediqué la semana a estar fuerte, a cuidarme más aún sí cabe y a responder con un pedazo de SÍ cuando me preguntó Alba sí iría a Morata el viernes.

Y allí estaba yo vestida con mi traje de Peña (que da fuerza sólo con mirarlo) y sí me faltaba algo de ánimo...tuvieron el detallazo de ponerme la banda de "reina de las fiestas" y unos pompones para que fuera yo la que devolviera a todo el mundo el cariño que me estaban dando porque, señoras y señores, lo del viernes fue una recarga de energía en toda regla. 

Y siento mucho sí a veces no saludo o me cuesta hablar pero aquí donde me veis...me muero de vergüenza.

Gracias morateños. Por los abrazos, por las risas, por quitarme el rímmel que me hace parecer un oso panda, por los bocatas, por no dejarme sola ni un segundo...y a los que no vi ni abracé...os lo guardo!

Asi que aunque supongo que os hacéis una idea, imaginaos cómo estoy esta semana, con las pilas recargadas y más aún cuando mi mejor amigo y su futura mujer (dentro de 10 días) me han hecho el mejor regalo que me podían hacer (aún no puedo revelarlo). 

Me llamaréis loca pero mientras me dure no me canso de decir que estoy feliz, aunque me duelen las piernas y los músculos pero en mi casa ya sabéis que lejos de agobiarnos, lo solucionamos todo con "eso es el tiempo, que está cambiando".

Gracias Morata y gracias a los que seguís ahí cada día.




sábado, 5 de septiembre de 2015

Mi biopsia de hígado

No sé muy bien ni qué quiero contar ni por dónde empezar así que cogeré el hilo del último post.

Allí me vi yo ingresando de nuevo en el hospital. Es cierto que aunque seguía con un nudo en el estómago fue llegar a mi tercera planta de Oncología del Marañon y todo cambió, porque de nuevo estaba en casa. Vi a una de mis enfermeras que tanto había peleado porque saliera adelante el año pasado, y un abrazo suyo me hizo darme cuenta que de nuevo íbamos a poder con todo. A esto le sumas la visita estrella de las dos oncólogas de guardia, una de ellas es mi "ojito derecho" porque tiene la capacidad de hacerme reír incluso cuando no tengo ninguna gana y todos los mensajes, llamadas, mi compi de noche que esta vez le tocó a mi hermana y su empeño en decirme "que ya necesitamos una noche de chicas" pues os confesaré que me fui a la cama tranquila.

Al día siguiente no puedo explicar muy bien qué sentía. Por un lado quería que me hicieran ya la dichosa biopsia pero por otro no quería (hay veces, muchas, que no me entiendo ni yo). 

Después de la visita de mis padres, mis tíos y mi médico al cual le agradezco que me acompañara en todo momento y me diera su mano para que la apretara mientras me daban los pinchazos ya pasó todo y me mandaron de nuevo a la habitación. La doctora que me lo hizo fue tremendamente amable y no paraba de hablarme cosa que agradezco porque así estaba distraída.

Olgada del día: que no os engañen. LA BIOPSIA DE HÍGADO DUELE. No es un dolor insufrible porque aquí me tenéis contando la aventurilla pero es más llevadera la de mama por aquello que hay más chichilla.

Y así, después de 4 horas recostada de lado sin moverme, ni comer, ni beber, ni ir al baño (lo confieso, mi madre le pidió permiso a uno de mis enfermeros favoritos porque yo aunque no soy muy de ir al baño es decirme que no puedo...y me muero y me dejó ponerme la "encantadora" cuña. Si os pasa algo así alguna vez, vosotros preguntad por sí acaso que a mi me salió bien así que sí el enfermero se apiada...igual tenéis suerte como yo).

Y en mis horas de espera vino una de las oncólogas a hablar conmigo (no creo que lo hiciera por ser yo, yo creo que le salió del alma). Me contó que estaban preocupados todos por lo bajita de ánimos que me habían visto en este ingreso y así comenzamos una conversación tú a tú por la que os prometo que me dejaría volver a biopsiar. Hay cosas que no tienen precio. Hay cosas o conversaciones que no les das importancia o no crees que necesitas hasta que las tienes y las cosas cambian. A mi no me gusta dar nombres por sí la gente se siente incómoda pero yo no sé cómo darte las gracias Sara y te deseo toda la suerte del mundo porque hay muchos pacientes que te necesitan.

Porque soy muy pesada dando las gracias a los oncólogos porque siempre se pasan a verme y a escucharme y consolarme, enfermeras, auxiliares y toda la gente que forma parte de Oncología del Hospital Gregorio Marañon, pero os juro que son especiales y tienen una facilidad para secar lágrimas que ni los kleenex más absorbentes.

Y así llegué a mi casa a pasar mis días de "reposo", a dejarme mimar, a dejarme visitar y a planear que excusa les daré a mis nietos cuando les enseñe la herida de guerra.

La tengo: "es la marca de un disparo que recibí protegiendo al abuelo Ernesto en un atraco". Quedaría de heroína y sería creíble salvo por el detalle de que este "disparo" no me ha dejado ninguna cicatriz. 


jueves, 27 de agosto de 2015

Te crees que sólo eres una niña y eres una súper guerrera

Estas fueron las palabras que le salieron a Ernesto cuando salimos del hospital y que aunque su intención no era hacerme pensar en ellas me han llevado a darme cuenta de muchas muchas cosas.

Ya os dije que este verano estaba siendo diferente, extraño, no de los mejores de mi vida y eso que no sabía yo la que se me venía encima.

Creo que os hablé de esto en alguno de mis posts pero os haré un resumen. Este verano cambié de tratamiento y mi oncóloga decidió probar a volver a ponerme en dosis mínimas el tratamiento que el año pasado me había sentado mal pero que como estaba fuerte y las dosis serían mínimas pues que era una nueva forma de atacarlo.

A pesar de mis comunes dolores de huesos y náuseas, yo estaba feliz con este tratamiento que estaba dejándome llevar una vida más o menos normal (vamos, que estaba estupenda). Lo único que puedo reprochar es que me tocaba ir semanalmente al hospital pero ya me conocéis y para mi visitar el Marañón es a veces hasta terapéutico.

Os reiréis cuando os diga que el día anterior de tener mi revisión le confesé a mi oncóloga (sólo a ella porque me une algo especial a ella y sólo quería que ella lo supiera) que me preocupaban los resultados del TAC. ¡Ya me podía dar por adivinar los números de la lotería!

Efectivamente en la revisión de ayer me contó que había una nueva manchita en hígado a la que había que atacar YA y que para hacerlo sin que se escapara nada habían decidido hacerme una biopsia en el hígado. 

Después de los mil dibujos que la doctora me hace para explicarne la nueva quimioterapia que pensaban ponerme y tratar de tranquilizarme recordándome que la prueba que me iban a hacer ya me la habían hecho hasta en tres ocasiones en el pecho, yo sólo pude apoyar mis codos en su mesa y llorar, llorar y llorar mientras decía en alto "no he entendido nada. ¿Por qué otra vez?".

Sí no fuera por mi familia y por mi doctora yo seguiría llorando en aquella consulta. 

"Vamos Olga, sí esto es una prueba más y siempre contamos con que pueden aparecer nuevas piedras y hay más tratamientos que tendremos que ir probando". Me abrazaron y salieron de aquella consulta dejándome con mi doctora a la que abracé y reabracé y que me susurró al oído "Vamos a pelearlo Olga, vamos a por ello, te lo prometo".

Cualquiera le discute. Sequé las lágrimas y salí. Mi padre, siempre coherente, me recordó que hemos pasado por peores momentos; mi madre en estos momentos suele apretarme el brazo, darme besos y ponerme nerviosa, pero sí no lo hiciera no sería ella; mi hermana me abraza y guarda silencio pero de ella es lo que necesito porque cuando rompe su silencio me hace reír con alguna tontería y enseguida me enfado; y Ernesto me sermonea y empieza a hablarme de héroes, de villanos contra los que luchar y de meterse en una guerra que sé que ganará durmiendo en el incómodo sofá de una habitación de hospital organizando las visitas que recibiré.

Después de informar a mi gente con grabaciones de audio con la voz entrecortada (no me apetecía dar malas noticias, reconocer que las cosas de alguna forma no van tan bien) llegué a mi casa a llorar, a dormir y sobre todo a digerir las noticias.

Como os imaginaréis mi gente se organizó para contestar a los whats app, para no llamar (sabían que hablar no me apetecía) y esta vez les tocó visitarme a María, Nico, Yara y Raquel. A todos gracias por estar ahí y sobre todo por entenderme y no enfadaros sí aún no sé cuál es la forma en la que debo actuar.

Después de mi propia reflexión entendí qué es lo que me pasaba. Los que estéis pasando un trance parecido os preguntaréis por qué después de tantas cosas que ya he pasado me da tanto miedo una biopsia pero es porque esta vez no ha sido una prueba que me hacen mientras estoy en el hospital sin darme casi tiempo a pensar. Esta vez he venido a casa y esta noche vuelvo al hospital.

Es como un torero al que le pilla el toro. Sí se despierta ya con la cogida no le ha dado tiempo casi a pensarlo, en cambio en mi caso, estoy en la barrera y me dicen "métete en la plaza que aunque te va a pillar el toro, todo va a ir bien".

En fin, de una u otra forma no me queda otra por mi, por los míos y por vosotros (vuelve la vena gitana): ¡con fuerza, y a por el toro!


miércoles, 12 de agosto de 2015

Maldito verano

El verano siempre ha sido una de mis épocas del año favoritas. En mi caso y hasta que me hice mayor se basaba en  pasar dos meses en casa de mis abuelos con mis primos, tíos...competir con mis amigos en quien pasaría más días en nuestro adorado Guardamar, en que los días de fiestas nos juntáramos la mayoría de la pandilla, en exprimir todos los días al máximo y pelear con mis padres acerca de la hora de llegada.

Por desgracia crecemos y algunos cambian Guardamar por otros destinos, otros no pueden más que sacar una semana de los tres meses que antes duraban nuestras vacaciones y es muy difícil coincidir. Ya me empezaste a caer mal verano.

Me pongo mala y a pesar de que me encargué de hacerlo lo más llevadero posible...en mi cabeza, mi querida cosa (mote cariñoso que puse a mi peluca) , que mis botellones consistían en coca cola y trinaranjus y que la mayoría de mis amigos no estaban...me volvían a recordar lo que cuesta hacerse mayor.

El verano del 2014 lo empecé tras 40 días ingresada en el hospital y aunque lucia un tipazo...que mis amigos de Rivas  tuvieran que cambiar su destino playero por la sierra madrileña...en serio verano, te odio.

Pero a pesar de todo, mi padre dice que tengo una extraña manera de reponerme de las situaciones negativas.

Por sí quedaba alguna posibilidad de reconciliarme contigo, este año has hecho que hiciera un calor insoportable y que estar en Madrid diera más rabia todavía que otros años, tuve que abandonar a cosa muy pronto por el calor y verme a lo "teniente O'neill" demasiado pronto...me ha costado, la verdad.

Pero he de decirte, amigo, que aún así, te gano. Resulta que la nueva químio que me están poniendo, que fue la que el año pasado me tuvo tan malita, me está funcionando, y aunque me la están dando en dosis mínimas, mi cuerpo está respondiendo y yo...estoy feliz.

Mis queridos bujarrakas han sacrificado de nuevo la playa por la sierra y picaduras de mosquitos y yo...he disfrutado cada día.

Mi familia me ha regalado momentos en Guardamar que no se me ocurre olvidarlos.

He conseguido reunirme con mis amigos, y aunque fuéramos 4 gatos...no necesitaba más.

Ernesto sigue allí y yo luchando con el calor.

Sabes que te digo, que creo que el Otoño me cae mejor!